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Historia de la escritura

Bibliografía

Paleografía española. Ensayo de una historia de la escritura en España desde el siglo VIII al XVIII.
Agustín Millares Carlo
Editor Labor

Historia de la escritura, de Mesopotamia hasta nuestros días.
Louis-Jean Calvet
Ed. Paidós

La escritura, memoria de la humanidad.
Georges Jean
Ed. Claves

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El aprendizaje de los calígrafos

El aprendizaje de los calígrafos

En los siglos XII y XIII, gremios y cofradías proliferaron cerca de las universidades.

 

A la clientela cada vez más numerosa de ricos mercaderes se añadió la de los estudiantes. Con el nacimiento de las universidades laicas, los copistas vieron incrementarse la demanda de textos autorizados. De hecho eran sólo los estudiantes favorecidos por la fortuna los que acudían a los copistas solicitando sus servicios; os que no podían permitírselo tenían que alquilar los exemplaria a un librero y copiarlos letra a letra.

 

El mundo editorial alcanzó tales dimensiones que los artesanos se vieron obligados a especializarse y a constituirse en gremios que velasen por sus derechos y garantizaran, al mismo tiempo, sus derechos y el secreto de sus tecnicas. Al igual que sus homólogos religiosos, los aspirantes empezaban por realizar trabajos más sencillos, como el trazado de las líneas o la preparación de los colores. Se consideraba que para la formación de un calígrafo profesional eran necesarios al menos siete años, el ultimo de los cuales se dedicaba, en parte,  a la elaboración de una “obra de arte2que, una vez acabada era sometida al dictamen del maestro artesano y de algunos compañeros.

Los quioscos de escriba

La demanda creció tanto que los artesanos apenas podían satisfacerla.

 

La nueva demanda de los libros trajo consigo la proliferación de quioscos en los que los escribas ofrecían sus servicios. Al mismo tiempo, la producción de éstos se diversifico notablemente; aparecieron así manuales de todo tipo: de cocina, educación, medicina y astronomía, y también los libros romances; La canción de Rolando y los relatos de amor caballeresco fueron, en particular, objeto de numerosos encargos.

 

Tras visitar varios quioscos de escriba, el cliente encargaba finalmente la obra  que deseaba a aquel cuya oferta caligráfica y de ilustración más le satisfacía; la intermediación de un impresor librero para que el cliente no tuviera que ir de quiosco en quiosco se convirtió pronto en el procedimiento habitual.

La laicización de la escritura

La laicización de la escritura

La laicización de la escritura dio lugar a la aparición de una nueva clase de artesanos.

 

A finales del siglo XII empezó a tambalearse el monopolio de la Iglesia en materia de enseñanza, y los escribas laicos que colaboraban con los monjes se organizaron poco a poco en talleres y gremios.

Redactaron los documentos oficiales de la nueva burguesía comercial y también compusieron libros.

 

Hasta el momento, la edición de libros se había hecho siempre por iniciativa de nobles y clérigos: todo lo que se editaba eran obras de luo para aquéllos, misales y manuales de teología  para éstos. Pero el dominio de la edición iba ea ampliarse notablemente: aparecieron tratados de filosofía, lógica matemáticas o astronomía, y al mismo tiempo algunos autores, Dante es el caso ejemplar, comenzaron a escribir en su lengua materna, con lo que sus obras llegaron a u publico mucho mas amplio, instruido pero desconocedor del latín. La burguesía tenia acceso, por primera vez, a la literatura y a la edición.

La escritura Carolingia

La escritura Carolingia

Hasta Carlomagno, los copistas disfrutaron de cierta libertad para elegir los caracteres.

Al principio los monjes utilizaban todos los tipos de letras que usaron los romanos. Con la llegada de la imprenta, el termino “uncial”designara las letras redondas propias de la escritura a pluma, por oposición a las letras cuadradas de las inscripciones de los monumentos.

 

Poco después del advenimiento de Carlomagno, en el 768, apareció una nueva grafía inspirada posiblemente en la semiuncial, la “carolingia”. Esta escritura, muy clara y de una gran belleza formal, se extendió en la Edad Media por Europa occidental. En España entró por Cataluña en el siglo IX, y en el XI llego a sustituir  en todo el país a la letra visigótica, entonces llamada toledana; este cambio trascendental para el libro español, se hizo prescriptivo a partir del concilio de León del año 1090.

 

Durante el reinado de Carlomagno tuvo lugar otro acontecimiento de gran relevancia para la historia de la escritura: la gran empresa de rectificación de manuscritos. La ignorancia o descuidos de los monjes había hecho que los errores se perpetuaran o se agravaran, con lo que se acababa traicionando al original. Carlomagno decidió poner fin a esta situación y se impuso la tarea de rescribís con el mayor de los cuidados nuevas copias de todas las fuentes autentificadas.

Calígrafos

Calígrafos

Calígrafos, iluminadores, miniaturistas y encuadernadores: los monjes copistas eran artistas, y sus trabajos verdaderamente obras de arte.

 

La copia de manuscritos era encargada generalmente por dignatarios de la nobleza o del clero. Para los trabajos más delicados se buscaban los mejores calígrafos, y talento de esos artistas anónimos no siempre fue compatible con la regla de oro de la humildad. Cuando podía probarse que un monje había alardeado de su virtuosidad se le forzaba a abandonar su trabajo y no se le permitía retomarlo hasta que acertaba a poner su arte sólo al servicio de Dios y de la orden religiosa a la que pertenecían.

La decoración era obra de especialistas: miniaturista e iluminadores. Estos, autentico artistas, no solo eran capaces de dorar con panes de oro las letras capitulares que encabezaban párrafos y capítulos, sino que también podían realizar dibujos de flores, personajes y paisajes vivamente coloreados como los que podemos observar en las miniaturas que ilustran los más bellos libros de la época. Se comenzaba por esbozar el motivo con ayuda de un punzón; luego se perfilaba con ayuda de la pluma, y en caso necesario se usaban escuadras, reglas y compases. También se coloreaban los contornos con pluma y solo el relleno se hacía con pincel fino.

El scriptorium

El scriptorium

Desde finales del siglo IX o principios del X, cada abadia, cada monasterio, tiene su propio scriptorium.

 

El scriptorium era el lugar en el que se copiaban, decoraban y encuadernaban los manuscritos. Solía hallare cerca de la biblioteca y estaba constituido por una única gran sala; “el calefactorio”, o por varias celdas pequeñas, según los usos de las diferentes órdenes. En los monasterios más pobres se ubicaba en el claustro. Cada copista disponía de un asiento y un pupitre. Los pupitres giratorios con dos superficies opuestas de escritura era la pluma de oca cortada según el tipo de grafía que se desease obtener. Cada copista cubría por termino medio unos cuatro infolios en un día.  

El nacimiento del libro

El nacimiento del libro

El voluminoso y poco practico papiro fue sustituido por hojas de pergamino unidas como los codex romanos: acaba de nacer el libro.

 

Para fabricar pergaminos se sumergía en un baño de cal las pieles. Luego se rascaban hasta eliminar todo rastro de carne o pelo y, antes de llevarlas a secar, se las espolvoreaba con yeso, el cual absorbía la grasa que aun contuvieran. Finalmente se rascaban de nuevo con la espátula.

Era muy importante que el curtido se realizara correctamente pues de lo contrario el pergamino despedía después un olor insoportable.

 

El primer trabajo que debía afrontar el copista era el de preparar el pergamino: lo pulía pasando sobre el la hoja de un cuchillo o una piedra pómez, que al tiempo que lo alisaba suprimía las manchas o asperezas. El pergamino adquiría una textura granular que absorbía la tinta  sin dejar que se extendiera.

 

La aparición del pergamino conllevo dos progresos decisivos: por una parte permito el uso de las plumas de oca como útil de escritura muy ventajosa frente al cálamo; por otra, las hojas se podían doblar y coser, o que llevo a la generalización de los codex, ancestros de nuestros libros, constituidos por hojas apiladas unas sobre otras y sujetas por un borde.

El pergamino

El pergamino

Sin la invención del pergamino, el sublime arte de la iluminación no habría conocido jamás semejante difusión.

 

La generalización de un nuevo soporte, el pergamino, modifico completamente el arte de escribir y de leer.

Este invento parece ser originario de Pérgamo, en Asia Menor. La palabra “pergamino” procede del griego “pergamene” que significa piel de Pérgamo.

Durante el siglo II a. C., Egipto rehusó suministrar papiro a Pérgamo, su rival; los escribas del Asia Menor tuvieron que recurrir entonces a otro soporte, el cuero, y de ese modo inventaron el pergamino. No obstante parece ser que la piel de animal habia sido utilizada mucho antes, precisamente por los egipcios.

 

El pergamino estaba hecho por lo general con piel de cordero, ternera o cabra, pero a veces se uso la gacela, el antílope o avestruz. La piel de cordero  o de ternera tenía la ventaja, nada despreciable, de permitir la escritura por las dos caras. La vitela es un pergamino de calidad superior; obtenido a partir de terneras muy jóvenes o muertas nada más nacer; su principal característica es la de no beberse la tinta, de modo que conserva los colores originales. Por esta razón, los mejores trabajos de iluminación se realizaron siempre sobre vitela.

Los escribas

Los escribas

Durante más de mil años, la escritura fue patrimonio de los monjes.

 

Entre lo laicos, muy pocos dominaron la escritura en estados siglos. Carlomagno, el hombre más poderosos de toda la Europa occidental en esta epoca, no sabia escribir; autorizaba las actas imperiales con una cruz estampada sobre la firma preparada por un escriba.

 

A diferencia de los escribas mesopotámicos o egipcios, los monjes copistas de la Edad Media no fueron mentes creadoras ni gentes poderosas; se limitaron a escribir. Pero de esta actividad meramente instrumental hicieron virtud, y si no contribuyeron a la historia de la escritura con ningún nuevo alfabeto u otra invención del calibre de las ya descritas, desarrollaron en cambio y de manera admirable el arte de la caligrafía. Nuestros primeros libros, los manuscritos o libros escritos a mano, son obras de arte por la perfección de su caligrafía y por la belleza de las miniaturas con que lo acompañaron.

 

Los antiguos escribas, escribían en rollos de papiro llamados volumen en latín. Estos volumen presentaban muchos inconvenientes: el papiro era muy caro, más bien frágil y solo se podía utilizar por una cara; además era muy poco manejable y difícil de consultar.

De los copistas a los impresores

De los copistas a los impresores

Contrariamente a lo que nosotros, los europeos, podamos pensar, la escritura no es la cosa mas repartida del mundo.

Al comienzo de nuestra era existen por tanto sistema de escritura por todas partes. En nuestros días hay todavía numerosas regiones del mundo en las que no se conoce la escritura. Los lingüistas han descrito aproximadamente tres mil lenguas distintas en todo el globo y han encontrado que solo se escriben un centenar de ellas. Es preciso recordar también que tan solo un ser humano e cada dos, de mas de veinte años, conoce suficientemente una escritura.

 

De los copistas a los impresores.

 

Durante siglos, en la Europa romanizada no se escribe sino en latín, y cuando el cristianismo se difunda por ella, el latín seguirá siendo la lengua e la que se escriba, y sobre todo se copie.

Las lenguas vulgares aparecen por primera vez en el 842, en el juramento de Estrasburgo, en un documento oficial. Dos de los nietos del emperador Carlomagno, Carlos II el Calvo y Luis el Germánico, se juraron fidelidad contra el tercer hermano, Lotario, mediante este tratado, pronunciado en lengua tudesca (antiguo alemán) y en lengua romance(francés antiguo). Pero durante mucho tiempo todavía, la escritura romance no hará sino tímidas apariciones en un mundo en el que  el latín seguirá siendo hegemónico.

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Las letras latinas y el vietnamita

Las letras latinas y el vietnamita

Cuatro siglos antes de nuestra era, los habitantes de la India eran ya eminentes gramáticos.

 

Panini, un hindú nacido en el NO de la India, es considerado como el primer gramático por haber sabido “describir” con precisión, e funcionamiento de las vocales y consonantes en sánscrito , la lengua de los dioses. Este logro se vio favorecido, sin duda, por el hecho de que las escrituras hindúes son integralmente alfabéticas y manifiesten una fonética muy estructurada.

Las lenguas más importantes de la India se leen de derecha a izquierda y poseen vocal principal, la A.

 

Sobre el modelo de las escrituras hindúes  se han desarrollado, mediante complejos procedimientos, las escrituras actualmente vigentes en el Tíbet y en muchos países del sudeste asiático.

La escritura vietnamita merece un comentario aparte: los caracteres predominantes son los latinos, introducidos por los jesuitas portugueses en lo siglos XVII Y XVIII  para facilitar la evangelización de un pueblo cuyas escrituras diferían grandemente de una parte a otra. Estos religiosos inventaron por tanto una trascripción del vietnamita. Como las letras latinas se prestaban mal a la representación de todos los sonidos del vietnamita, se vieron obligados a añadir gran cantidad de puntos y acentos, es decir, de signos “diacríticos”.

El kharosti y el brahmi

El kharosti y el brahmi

Por sorprendente que parezca, las escrituras de la India tienen posiblemente el mismo origen que nuestro alfabeto.

 

Desde el siglo III a. C. Existen el la India dos escrituras principales: la escritura llamada kharosti y la escritura brahmi, a las que es preciso añadir unas cuantas variantes que transcriben la multitud de lenguas habladas en este inmenso país. La escritura brahmi está en el origen de la escritura devanagari, escritura que se emplea en el registro del sánscrito, lengua sagrada en una gran parte de la India, y del hindi, una de las lenguas más comunes de este país. Como la escritura brahmi, totalmente alfabética, contiene vocales y consonantes, los historiadores se han visto llevados a pensar que estas lenguas no son autóctonas de la India, sino que constituyen avatares de alfabeto fenicio.

 

Es cierto que la India, y en particular el valle del Indo, era un lugar de paso par al as rutas comerciales que conectaban los pueblos del Mediterráneo oriental con los habitantes de la península del Decán. Los contactos entre éstos y Arabia, Fenicia e incluso Grecia, eran por tanto numerosos.

 

Además, si pensamos que las lenguas de la India, y el sánscrito particular, pertenecen a la familia de las lenguas indoeuropeas, son ya dos referentes que apoyan, con cierta solidez, la tesis del común origen.

El Misterio Etrusco (2)

El Misterio Etrusco (2)

Los romanos escribían de la misma manera que los griegos, usaban las mayúsculas y minúsculas de la misma forma. La escritura sobre piedra requería un trabajo previo.

 Según el numero de palabras para grabar  y de la superficie disponible, el grabador debía comenzar por establecer el tamaño de las letras, sin duda sobre papiro. A continuación trazaba con una tiza lo renglones entre los que habría de disponerlas y las dibujaba con ayuda de carbón. Por ultimo, tras haberlas pintado , las cincelaba.

En los siglos II y III a. C. Aparecerán dos escrituras más, la “nueva escritura común” y el “uncial” que se transmitirán hasta el año 1000 más o menos por toda la Europa romanizada , es decir, la Europa en la que se escribía el latín.

El Misterio Etrusco

El Misterio Etrusco

El llamado “misterio etrusco” hace más problemático aun el supuesto origen griego de nuestro alfabeto.

Los etruscos , artífices de una de las mas ricas civilizaciones  de la antigüedad, realizaron admirables pinturas en los muros de sus sepulturas y esculpieron esculturas de gran belleza en las tumbas. De ellos han llegado hasta nosotros numerosas inscripciones en las que los signos utilizados  se parecen a los del alfabeto griego. Desgraciadamente, la lengua etrusca sigue siendo todavía muy compleja y hermética, tanto que se ha llegado a hablar de “misterio etrusco”.

Los reyes etruscos reinaron Roma hasta el siglo IV a. C., momento en el que las tribus que ocupaban la región del Latium los expulsaron. Para ciertos autores, los latinos vencedores, futuros romanos , tomaron entonces el alfabeto etrusco y lo adaptaron a si lengua, el latín. Para otros investigadores, como ya hemos dicho, el alfabeto latino procede directamente del griego, y no hubo por tanto herencia etrusca. Sea como fuere, el caso es que hacia el siglo III a. C. Existe ya un alfabeto latino de diecinueve letras, sin la X ni la Y, que se añadieron más tarde.

Los griegos (2)

Los griegos (2)

Nuestra cultura se lo debe todo, o casi todo, a la civilización griega, incluso el alfabeto. Con la escritura griega surge, en los siglos V y VI a. C., una de las literaturas más ricas de todos los tiempos y en la que se darán cita todos los géneros: poesía, teatro, narración, historia, filosofía. Nosotros hemos sido herederos de esta literatura, así como de la escritura que la permitió nacer, pues si de la escritura griega nacieron otras tan complejas como la copta y la armenia o georgiana, también surgió el alfabeto latino, es decir el nuestro.

La historia de nuestro alfabeto es mas compleja de lo que podría pensarse, y escasa la evidencia a favor de su origen griego; la posibilidad de que proceda del etrusco, complica aun mas las cosas. Los griegos eran grandes navegantes cuyos navíos surcaron todo el Mediterráneo. Es por tanto, fácil que llegaran a entablar contacto con los etruscos, que habitaban en las tierras de la actual Toscana, y que les comunicaran su escritura.

Los griegos

Los griegos

Hacia el siglo VIII a. C., mientras en Egipto se trazaban aún jeroglíficos y sobre las costas de Palestina se utilizaban, desde hacia más de dos siglos, escrituras "alfabéticas", más al norte, en Grecia, se hablaba una lengua muy diferente, que los alfabetos no podían transcribir. Para salvar la dificultad, los griegos tuvieron la idea, simple y genial, de importar del alfabeto arameo signos consonánticos ausentes en su lengua y utilizarlo para escribir sus vocales. Este breve resumen no da cuenta de todos los meandros de la historia, pero quedémonos con que hacia el siglo V a. C. existe ya el alfabeto griego, compuesto por veinticuatro signos o letras, de las que diecisiete son consonantes, y siete vocales. Se sabe también que las letras de ese alfabeto podían escribirse en mayúsculas, letras capitales, o en minúsculas. Por lo general las mayúsculas eran utilizadas para escribir sobre piedra, y las minúsculas para escribir sobre papiro o sobre tablillas de cera.

En efecto, los griegos habían inventado una especie de pizarra, estas tablillas recubiertas de cera a las que nos acabamos de referir, y sobre las que los escolares podían escribir con la ayuda de un punzón o un estilete, pudiendo también borrar para volver a escribir sobre ellas.

Al igual que los egipcios, los griegos utilizaron también en muchos trabajos de escritura un material de poco valor; la arcilla cocida. Entre los numerosos fragmentos hallados que testimonian este modo de escritura, destacan los ostraca, por los que hemos tenido conocimiento del ostracismo.

La revolución del alfabeto (2)

Con el Corán, la Biblia y el Antiguo Testamento, el termino "escritura" adquiere un sentido sagrado. Análogamente, en el mundo mahometano la escritura del Corán es "escritura de dios", como ya en el antiguo Egipto con los jeroglíficos y en el caso del Cristianismo, hablan de las "escrituras" refiriéndose a los libros sagrados. Actualmente, en las escuelas coránicas de los países de África o de Asia en los que se hablan otras lenguas, el Corán aún se enseña en su escritura árabe original. Por motivos de tipo religioso, pero no sólo por ellos, la escritura árabe experimentó un desarrollo tan notable, que el persa llego a ser trascrito en ella. La lengua persa es de la misma familia que el latín por lo que no tiene nada en común con la lengua árabe.

Con el transcurso de los siglos, la caligrafía árabe produjo obras de arte de una diversidad fascinante. Al igual que el hebreo, esta lengua se escribe y se lee de derecha a izquierda, y no registra vocales. Consta de dieciocho letras, que asociadas con puntos llegan a ser veintinueve. Ya que la religión musulmana prohíbe representar el rostro de Dios o de su Profeta, la escritura se ha convertido en el elemento decorativo esencial de las mezquitas y demás monumentos.

La revolución del alfabeto (1)

La escritura hebraica, carece de vocales y se lee de derecha a izquierda en su forma primitiva. El hebreo antiguo, es conocido como hebreo cuadrado y no ha sufrido variaciones apenas en el transcurso de los siglos. La escritura del hebreo fue utilizada, a partir de cierto momento, para registrar otra lengua sumamente alejada de esta ya que estaba compuesta principalmente por palabras de origen germánico y eslavo, el yiddish, que hablaban los judíos de Europa central. Casos como estos son los que hacen pensar a los especialistas que la escritura es, en cierto modo, una realidad independiente de la lengua.

Las escrituras árabe y hebraica, todavía en uso, brotan de las mismas fuentes. el paso de la escritura fenicia a la escrita árabe sigue siendo uno de los más oscuros. Lo que sí parece bien establecido, no obstante, es que a comienzos de nuestra era, tribus del norte de Arabia, los nabateos, utilizaban una escritura que ya no era fenicia pero tampoco era aún la escritura árabe. Los primeros textos del Corán, fueron dictados a mahoma por Alá, según la tradición mahometana, unos diez años antes y no fueron transcritos en escritura árabe hasta el 650. Ello significa que esta escritura es ligeramente anterior al Islam. Gracias a la rápida y poderosa extensión de éste, la escritura árabe se extendió por el mundo. 

África del norte, Asia Menor, la India, China oriental, territorios conquistados por el Islam, adoptaron esta escritura y si el Occidente cristiano no hubiera rechazado el avance sarraceno en la Europa meridional es probable que toda Europa occidental escribiese también con caracteres árabes.

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La revolución del alfabeto

La revolución del alfabeto

El primer alfabeto, el de los fenicios, ignora las vocales, los griegos dispusieron durante el segundo milenio antes de Cristo de un sistema de escritura que desapareció para siempre cuando su cultura fue arrasada por los dorios. Tres o cuatro siglos después, Grecia no conocía otra escritura que la fenicia. Se ignora dónde proceden los signos fenicios, pero parece verosímil que provengan de transformaciones sucesivas de algunos signos cuneiformes o, más probablemente todavía, de la escritura demótica del antiguo Egipto.

En cualquier caso, lo que es seguro es que el alfabeto fenicio sólo contiene consonantes, oriental, y muy posiblemente estos contactos comerciales fueron el cauce para la difusión de su alfabeto entre aquellas gentes.

Hacen su aparición dos nuevos alfabetos con los que se escribirá el Antiguo Testamento. Cinco siglos después (hacia el siglo VIII a. C.), se encuentra en todas las ciudades de la Siria actual un alfabeto, el arameo, próximo en algunos aspectos al que utilizan los fenicios. La escritura y la lengua arameas tendrán una importancia capital en nuestra historia pues en ellas se escribirán varios libros del Antiguo Testamento. Sin embargo, la mayor parte de este libro sagrado ha llegado hasta nosotros en otra lengua, el hebreo, de la que los testimonios más antiguos se remontan al 700 a. C.

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